Tambores y Cacao

Este mandala de La Flor de la Vida, está inspirado en los tambores parlantes y la ceremonia del cacao sagrado.

El mandala representa un cuero de un tambor, y en ese cuero están representados los tambores parlantes, que como parte de su estructura tienen el fruto del cacao abierto, con sus semillas. La flor del bindu ( el centro) está conformada por seis frutos de cacao, y cada uno se conecta con el borde hexagonal de la flor de la vida, toda hecha con frutos de cacao..
En el proceso de elaboración fui visualizando de a poco los tambores, y a medida que iba pintando, me preguntaba si al final cuadraría todo o si me sobraría algún pétalo. Fue una experiencia de conexión sentir cómo la misma Flor de la Vida me iba guiando hasta el último trazo, sin nada que sobra y nada que falta.

El Proceso

Cuando dibujé la flor de la vida con lápiz, me concentré en dibujar la flor de la vida. Una vez que lo tuve en papel, lo dejé reposar hasta el día siguiente. Observé tranquilamente la figura.

De repente tuve como una chispa, un destello en el que vi una figura que no sabía qué era. Seguí observando en silencio y lo volví a ver en un vistazo. Marqué lo que vi y me pregunté ¿Es este el único o hay más? Entonces me concentré y continué observando y comencé a ver la figura repitiéndose.


Los marqué (los del círculo exterior. Le di la vuelta al papel lentamente para ver las figuras y de repente me di cuenta. Son tambores. Pensé que eran djembes pero la forma y el hecho de que parecían tener dos extremos me llamaba la atención. Me acordé de haber visto tambores con dos extremos, así que busqué en Google y me emocioné mucho cuando vi que los míos se parecían a ellos.

Comencé a pintar los cueros que era algo que me daría un poco de orientación. Empecé a sentir un grupo de personas en mi mente. No sabía qué era así que solo esperé y continué con lo que tenía.

Seguí preguntándome cómo iba a colorear la estructura de los tambores y vi algo en el borde: Me vino una idea a la mente: hay una planta. Pensé que eran hojas pero cuando intenté colorearlas de verde no me lo permitía.

Me pregunté: ¿Si no son hojas y es una planta, qué son? De repente no sé de dónde me vino este pensamiento: es un fruta ... es cacao.

Conozco la planta del cacao pero de todas formas busqué algunas fotos. Vi la fruta y entendí que era la parte de la planta que pensé que eran hojas. La fruta es de color amarillo anaranjado con un poco de verde. La vi en grupos de tres, así que los dibujé. No pude ver nada más.

Luego vi fotos de la fruta abierta con las semillas y tuve la idea de poner eso en la estructura de los tambores. Pinté uno y me sentí tan feliz que no te imaginas. Podía sentir el sonido del tambor y el poder de la semilla.

No sabía si todo iba a encajar una vez que terminara. Pinté todos los tambores externos y pude ver las flores en la parte interior, pero no pude ver los tambores en el interior a pesar de que sabía que estaban allí.

Lo dejé reposar hasta la mañana siguiente. Cuando me desperté y observé el mandala, pude ver un tambor en la parte interior. Lo marqué. Más tarde vi uno más pero desaparecía cuando dejaba de mirar. Cuando vi los tres en la parte central marqué y empecé a pintar y tuve que estar muy concentrada porque aunque estaban marcados desaparecían.

Una vez que los coloreé pude ver la flor del medio perfectamente rodeada por las semillas, así que me di cuenta de que esta flor estaba hecha de frutos como los del borde exterior. Fue una experiencia tan poderosa como si hubiera estado en la ceremonia del cacao con los tambores tocando. Algo se abrió dentro de mi
La ceremonia del cacao es un ritual dedicado a la renovación personal que nos mantiene conectadas con nuestros corazones, como un punto de partida para una sanación profunda.
Regina Martin este mandala está dedicado a ti y tu ceremonia de cacao.




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