Alineándome

Este mandala tiene su historia. Hace muchos meses, probablemente casi un año, quería pintar un mandala del sol y la luna, así que dibujé un círculo y la parte de la luna. No recuerdo lo que pasó, pero sí recuerdo sentir que algo estaba "mal", así que lo dejé dentro del block y lo olvidé y no pinté el mandala del Sol y la Luna.

Quería pintar un mandala de un Toroide y abrí el block de acuarela y salió la página con los círculos del sol y la luna. Lo miré y sentí que era el momento.

Empecé a pintarlo con pasteles de acuarela y creyones y me di cuenta de que en todo este año me había movido en relación al equilibrio entre mi energía femenina y masculina y estaba disfrutando mientras pintaba, este nuevo sentimiento.

La verdad es que la mayor parte de mi vida me he movido desde mi energía masculina, creo que por necesidad, luego de que mi papá dejara su cuerpo cuando yo tenía 17.  

Curiosamente, al cuidar a mi mamá estos últimos años, sobre todo desde que ya está en cama y no se puede levantar, poco a poco me he ido conectando con mi parte femenina.  

Cuidar a una persona (sobre todo si es tu familiar cercano) requiere de mucha energía y además es necesario que haya un equilibrio entre el uso de la fuerza física (para levantar y mover a la persona), la gentileza y la compasión.   Cuidar para mí es en esencia una acción profundamente femenina.

En los primeros tiempos, acostumbrada a afrontar las situaciones desde mi energía masculina, tendía a confiar en mi fuerza física, hasta que un día moviendo a mi mamá me lesioné el hombro derecho (curiosamente el lado masculino)  y a partir de ese momento me tocó comenzar a buscar otras formas de cuidar y además, a pedir ayuda.  De eso han pasado más de dos años.  

Otro hecho que ha traído un gran cambio en mi manera de asumir el cuidado ha sido la pandemia del Covid-19.  Nunca había tenido que hacer guardias en el ancianato con pernocta. Ese hecho ha traído como consecuencia que haya tenido que encontrar mi propio ritmo, uno con el cual pudiera vivir en el ancianato durante varios días de cada semana, ya desde hace bastante más de un año. Esto me llevó a buscar la manera de ser gentil conmigo y no sólo con mi mamá.

Volviendo al mandala, por primera vez pintando sol y luna, sentí que la tierra también formaba parte de ellos así que decidí incorporarla y de alguna manera así me sentí "completa e integrada".  

Si algo es necesario, además del equilibrio entre lo femenino y lo masculino, es estar arraigada a la tierra.  Diría que para poder cuidarse uno y a otra persona es indispensable estar arraigado, desde la postura física, la postura mental, la vivencia emocional y la conexión espiritual.  

Después de que terminé el mandala y lo compartí, algunos amigos comentaron sobre un eclipse solar ese mismo día y pensé para mí misma lo importante que ha sido para mí trabajar en la alineación entre mi masculino y femenino y cómo mi corazón eligió mostrarme la transformación a través de un mandala, justo antes de la alineación del sol, la luna y la tierra en el eclipse solar.

Definitivamente la Divinidad tiene sus propias formas de comunicarse y me siento agradecida cuando estoy abierta a escuchar.




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